Jueves, 23 de Noviembre, 2017
Sección de suscriptores(as) Identificación Contraseña
PUERTO RICO
En la encrucijada electoral republicana
Javier Llopis Puente*
14/06/2016
Envíe un comentario Imprima el texto de esta página

La negativa de los líderes republicanos puertorriqueños de apoyar a Donald Trump en la contienda presidencial del 2016 es un capítulo más en la complicada historia entre la isla y EEUU.

El 6 de marzo pasado se llevaron a cabo las elecciones primarias del Partido Republicano en Puerto Rico. Los resultados otorgaron una victoria contundente al entonces precandidato Marco Rubio, con más del 70% de los votos, y los 23 delegados que la isla enviará a la convención republicana de Cleveland en el mes de julio. Trump, por su parte, sólo obtuvo poco más del 13% de los votos.

En EEUU se elige al presidente de manera indirecta. Los ciudadanos votan por los delegados designados por los precandidatos, que forman el colegio electoral, y estos, a su vez, votan por el presidente. Así, en las elecciones de 2012, el demócrata Barack Obama obtuvo 332 votos electorales, contra 206 de su contendor republicano Mitt Romney.

Sin embargo, el 15 de marzo, tras la derrota en Florida —su estado—, Rubio se retiró de la contienda. Cabe recalcar que los delegados puertorriqueños, así como la totalidad de los delegados obtenidos por Rubio conservan la responsabilidad de votar por el candidato de origen cubano, aun cuando este ya no siga en carrera. James Cohen, profesor franco-estadounidense del Instituto del Mundo Anglófono de La Sorbona y autor de una tesis doctoral sobre la relación colonial entre EEUU y Puerto Rico señaló a Noticias Aliadas que “ya que Trump tiene la mayoría, es evidente que no habrá una segunda vuelta”.

Dos meses después, el 16 de mayo, el magnate neoyorkino Trump se aseguró la nominación republicana de cara a las elecciones presidenciales al haber obtenido la cantidad necesaria de delegados que voten por él en la convención. El terremoto político que supuso este acontecimiento llevó a varios dirigentes del partido a expresar su antipatía o hasta su rechazo hacia la figura de Trump.

La prominente familia Bush, de la que han salido los dos últimos presidentes republicanos de EEUU, anunció que ni George H. W. Bush (1989-1993), ni George W. Bush (2001-2008), apoyarían al candidato del partido. Por el contrario, mantendrían el silencio. Por su parte, Jeb Bush, hijo y hermano de los últimos, antiguo gobernador de Florida y antiguo precandidato del Partido Republicano, anunció: “No votaré por Donald Trump o Hillary Clinton”, esta última la precandidata presidencial por el Partido Demócrata.

Sorpresivamente, el 27 de mayo, Rubio, quien fue uno de los más férreos opositores a Trump dentro de las filas republicanas y a quien llegó a calificar como “la persona más vulgar de la historia en aspirar a la presidencia”, expresó su apoyo a la candidatura del magnate neoyorquino.

Ni voz ni voto
La historia política de Puerto Rico se caracteriza por su falta de claridad. Si bien los puertorriqueños son ciudadanos estadounidenses y la isla envía delegados a las convenciones de los principales partidos cuando se celebran elecciones presidenciales, al no ser un estado de la unión (tiene la categoría de estado libre asociado), Puerto Rico no cuenta con votos electorales, aquellos que definen finalmente quién gana la presidencia.

Los principales partidos políticos en Puerto Rico son el Partido Popular Democrático (PPD), y el Partido Nuevo Progresista (PNP). El primero está a favor de mantener la categoría de estado libre asociado de la isla con respecto a EEUU.

Cohen afirma que se trata de una “forma ‘modernizada’ del régimen colonial anterior, que era una forma mucho más directa de despotismo colonial, el gobernador siendo nombrado por el presidente de EEUU”.

El segundo partido está a favor del statehood, o estadidad, lo que permitiría que la isla se convierta en el quincuagésimo-primer estado de la unión. La ironía de la historia está en que el PPD es un partido más cercano al Partido Demócrata, y el PNP, aunque con distintas facciones, al Republicano. Así, mientras que el PNP aboga por convertir a la isla en un nuevo estado, Trump ha rechazado categóricamente esta posibilidad. En una de sus más recientes declaraciones, cargadas de xenofobia e ignorancia, afirmó que “los mexicanos más sucios y ladrones son 100% de Puerto Rico”.

Ante esta situación, los líderes republicanos en Puerto Rico se opusieron a la candidatura de Trump. Jenniffer González, presidenta del PNP, declaró que “no [podía] respaldar a una persona que habla de la forma como lo hace Trump de las mujeres y los latinos”. Esta declaración se unió a la de Abel Nazario, líder republicano boricua, quien aseguró que “Trump no es el líder que EEUU necesita”.

“Puesto que el candidato ya fue elegido nacionalmente, todo esto es puramente simbólico”, asegura Cohen. Así las cosas, Puerto Rico se enfrasca en una nueva encrucijada en la que, en realidad, no tiene ni voz, ni voto. —Noticias Aliadas.

*Peruano, graduado en Ciencias Políticas en el Instituto de Estudios Políticos de París – Sciences Po, Francia, quien actualmente se encuentra realizando una pasantía en Comunicaciones Aliadas.


Compartir
Noticias Relacionadas
Noticias Aliadas / Latinamerica Press
Información y análisis independientes de libre reproducción mencionando la fuente.
Contáctenos a: (511) 460 5517
Dirección: Comandante Gustavo Jiménez 480, Magdalena del Mar, Lima 17, Perú
Correo: webcoal@comunicacionesaliadas.org

Mensajería interna: https://mail.noticiasaliadas.org
Este sitio web se actualiza cada semana.