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COLOMBIA
Diálogos de paz estancados
Sandra López
13/05/2016
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No hay fecha definitiva para firma del acuerdo de paz que pondrá fin a medio siglo de conflicto armado.

Dando la sensación de que los diálogos se encuentran estancados, el Gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) reanudaron el pasado 4 de mayo los encuentros en La Habana, iniciados en noviembre del 2012, que buscan poner fin a una guerra de 50 años.

El 23 de setiembre del 2015, el presidente Juan Manuel Santos y el jefe de las FARC, Rodrigo Londoño (alias Timoleón Jiménez o Timochenko) habían anunciado que en seis meses a partir de esa fecha se firmaría el ansiado pacto que pondría fin al conflicto armado. Sin embargo, el 23 de marzo llegó sin que se concretara el acuerdo de paz.

En el Comunicado Conjunto Nº 68, emitido el 29 de abril, las partes admitieron que: “Continuamos trabajando en la construcción de acuerdos sobre el punto 3 Fin del Conflicto e iniciamos discusiones del punto 6 Implementación, Verificación y Refrendación”.

A principios de mayo el presidente Santos descartó volver a fijar una fecha para la firma del acuerdo de paz, mientras que las FARC en La Habana han asegurado que el diálogo no se ha paralizado.

“Al parecer esta recta considerada la final es la que más dificultades está teniendo. Cada uno [gobierno y guerrilla] se ha colocado en la raya y no ceden”, dice a Noticias Aliadas la politóloga Ángela Molina, refiriéndose a las diferencias que mantienen ambas partes en los temas de dejación de armas, zonas de concentración y seguridad de los guerrilleros que se reintegren a la vida civil.

Fueron precisamente estos puntos los que impidieron cumplir la promesa de firmar la paz en la fecha indicada por Santos y Londoño. Para el gobierno, las FARC deben entregar las armas antes de la firma final, mientras que la guerrilla insiste en mantenerlas guardadas como garantía de que el gobierno cumplirá los acuerdos.

Las zonas donde se concentrarán los guerrilleros es otro punto de discordia: mientras el gobierno considera que estos lugares deben ser máximo 10 y estar alejados de zonas pobladas y de fronteras, las FARC exigen alrededor de 30 y estar cerca de la población civil.

Reaparece paramilitarismo
La seguridad de los reinsertados es una exigencia de las FARC, según afirmó en rueda de prensael vocero de las FARC Jorge Torres (alias Pablo Catatumbo) el 23 de marzo en La Habana.

“Los retos que estamos afrontando son difíciles, no hemos logrado aún acuerdo sobre asuntos que son vitales para el fin del conflicto”, dijo. “Están por medio asuntos tan graves como la exacerbación del paramilitarismo. En el último mes ha habido más de 28 asesinatos de líderes populares, defensores de derechos humanos, campesinos, campesinas, que están en la impunidad. Es algo muy preocupante”.

Para Molina, “todo parece indicar que las propuestas que llevó Diego Mora [director de la gubernamental Unidad Nacional de Protección a La Habana] no convencieron a las FARC”,  en referencia a la explicación hecha por Mora de las medidas de seguridad que se tomarán para garantizar la vida de los guerrilleros al dejar las armas.

Ycomo reza el dicho popular “si por allá llueve por aquí no escampa”, en Colombia tampoco ceden en su posición quienes se oponen al proceso de paz. Entre el 31 de marzo y el 1 de abril, en una demostración de que el paramilitarismo subsiste, la banda criminal Clan Úsuga, conformada por exparamilitares y escondida bajo el nombre de Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) —que toma el nombre del candidato liberal Jorge Eliécer Gaitán cuyo asesinato en 1948 desencadenó el periodo de enfrentamientos entre liberales y conservadores conocido como La Violencia—, decretó un paro armado que paralizó 36 municipios del país ubicados en ocho departamentos, entre ellosAntioquia, Chocó, Córdoba, y Sucre. Dos días después, convocadas por el partido ultraderechista Centro Democrático (CD) y con el expresidente Álvaro Uribe (2002-2010) a la cabeza, miles de personas marcharon en las principales ciudades del paísen contra del proceso de paz y pidiendo la renuncia de Santos.

“Queremos la paz, pero no esta paz que está entregando el país a la guerrilla”, dijo a Noticias Aliadas el congresista por el CD, Federico Hoyos.

Pese a todo, tanto el gobierno como las FARC siguen dando pasos que indican su disposición a culminar el conflicto. La llegada del jefe militar guerrillero Hernán Darío Velásquez, alias El Paisa, a La Habana el 24 de abril,demostró que las FARC es una organización monolítica y cohesionada. Además, despejó los rumores que existían sobre una división en la comandancia de las FARC.

“Con el Paisa se completa la cúpula de las FARC en la Habana con Timochenko a la cabeza, en un momento crucial cuando se debe apretar en las condiciones del fin del conflicto, las condiciones para el cese al fuego, la concentración de las tropas guerrilleras y el desarme efectivo”, explica Molina.

Gabinete posconflicto
Por su parte el pasado 25 de abril el presidente Santos cambió a siete de sus ministros y conformó lo que llamó “el gabinete de la paz, del posconflicto”, integrado, según anunció “por colombianos que creen que nuestro país no debe seguir sufriendo 50 años más de conflicto”. En el nuevo gabinete participan personajes representativos de las regiones donde, según expertos, se darán los verdaderos retos cuando culmine la guerra.

Destacó entre los nuevos ministros el nombramiento como ministra de Trabajo de Clara López, líder del izquierdista Polo Democrático Alternativo (PDA) y contrincante de Santos en las elecciones presidenciales del 2014. López, quien a raíz de la designación presentó su renuncia a la presidencia del PDA, dijo que aceptó el cargo a nivel personal y “por el reto que me ha puesto el presidente Santos en esta recta final del proceso de paz con las FARC y la apertura de diálogos con ELN [Ejército de Liberación Nacional anunciada el 30 de marzo], porque me ha dicho que una de las responsabilidades será participar en la coordinación de toda la sociedad civil”.

Tanto las FARC como el gobierno deben sentir la presión de que se les acaba el tiempo. Una encuesta realizada por la firma Datexco después del 23 de marzo, reveló que los colombianos están perdiendo la fe en que se llegue a firmar la paz. Mientras en enero 49% de los entrevistados estaba confiado en que se lograría la firma, y sólo el 45% creía que no se llegaría a ningún acuerdo con las FARC, en abril el 60% no creía posible que se firme un acuerdo de paz y sólo el 35% aún confiaba en que se lograría poner fin al conflicto que, según cifras oficiales, ha ocasionadola muerte de unas 300,000 personas, 6 millones de desplazamientos y al menos 45,000 desapariciones. —Noticias Aliadas.


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Temas como desarme y reincorporación de integrantes de las FARC a la vida civil continúan siendo negociados en diálogos de paz. /farc-epeace.org
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