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PERÚ
Giro a la derecha
Cecilia Remón
21/12/2011
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Presidente Humala cambia gabinete y nombra ex militar como primer ministro.

Todo el Perú quedó sorprendido con la renuncia irrevocable el 10 de diciembre del primer ministro Salomón Lerner Ghitis tras sólo 136 días de gobierno del presidente Ollanta Humala.

Con Lerner renunció el gabinete en pleno y Humala nombró como nuevo primer ministro al coronel retirado Óscar Valdés, hasta ese momento ministro del Interior. Ocho de los 18 ministros fueron ratificados en sus cargos —Relaciones Exteriores, Economía y Finanzas, Comercio Exterior y Turismo, Educación, Salud, Vivienda, Transportes y Comunicaciones, y Desarrollo e Inclusión Social— y fueron reemplazados los titulares de Producción, Agricultura, Energía y Minas, Ambiente, Cultura, de la Mujer, Interior, Defensa, Trabajo y Justicia.

El cambio de gabinete fue desencadenado por las protestas contra Conga, un proyecto de US$4.8 millardos para extraer oro y cobre que se encuentran debajo de cuatro lagunas en el sureste de Cajamarca, en los Andes norteños, y que desarrollará Minera Yanacocha, propiedad de la empresa estadunidense Newmont Mining, la peruana Buenaventura y la Corporación Financiera Internacional (IFC), afiliada al Banco Mundial.

Desde mediados de octubre, la población de Cajamarca se levantó contra el proyecto ubicado en una cabecera de cuenca y que pondría en peligro las fuentes de agua, y cuyo Estudio de Impacto Ambiental (EIA) había sido aprobado de manera bastante rápida en octubre del 2010 por el Ministerio de Energía y Minas. Una reciente revisión al EIA hecha por el Ministerio del Ambiente encontró graves vacíos incluyendo la inexistencia de un estudio hidrogeológico, indispensable para entender el funcionamiento de las lagunas, y no haber valorizado los servicios ambientales que prestan esos ecosistemas.

La situación se complicó cuando Humala afirmó en una conferencia de prensa el 16 de noviembre que “el gobierno no acepta el ultimátum de nadie”, en relación a la presión de las comunidades contra la minería a tajo abierto, y que se van “a proteger los recursos naturales pero también las actividades productivas”, agregando que lo que quiere es hacerle entender a la población que “queremos el agua y el oro”.

Este nuevo discurso de Humala ha sido diametralmente opuesto al pronunciado en abril durante su campaña en la misma Cajamarca, cuando dijo ante miles de personas: “¿Qué es más importante, el agua o el oro? Porque ustedes no toman oro, no comen oro. Que no venga la minera a agarrar los colchones acuíferos”.

Las declaraciones presidenciales desencadenaron el 24 de noviembre una huelga indefinida en Cajamarca convocada por organizaciones locales que recibió el apoyo de autoridades municipales y del Gobierno Regional. Un grupo de ministros encabezados por Lerner participó el 4 de diciembre en un diálogo que no se concretó en la firma de un acuerdo debido a que Palacio de Gobierno no aceptó el pedido de los dirigentes locales de darles 24 horas más para consultar a las bases. La respuesta de Humala ese mismo día fue declarar cuatro provincias de Cajamarca en estado de emergencia y ordenar el congelamiento de las cuentas del Gobierno Regional, a lo que se sumó la ilegal “retención” dos días después durante 10 horas en la sede de Seguridad del Estado en Lima de un grupo de dirigentes de Cajamarca tras una reunión en el Congreso.

La renuncia de Lerner no se hizo esperar. El 10 de diciembre anunció su alejamiento de la Presidencia del Consejo de Ministros y la salida de todo el gabinete.

En la carta dirigida a Humala, Lerner enfatizó que la línea directiva del gabinete que encabezó “ha sido el diálogo y la búsqueda de consenso evitando la confrontación entre peruanos y que reafirma nuestra vida y vocación democrática”, agregando que “tal como se lo he expuesto, el inicio de una nueva etapa de trabajo gubernamental requiere de ajustes en la conducción general del gobierno”, por lo cual deja al presidente en libertad de recomponer su equipo.


Mano dura
A diferencia del fugaz primer gabinete, conocido como de la “concertación”, en el que participaban reconocidos profesionales y figuras de la izquierda, al nuevo se le ha llamado de la “coherencia”.

De inmediato los medios y la derecha, que durante la campaña electoral habían satanizado a Humala, aplaudieron el nuevo giro dado por el mandatario, de haber apartado a todos los funcionarios progresistas del gabinete y actuado con “mano dura” para controlar el levantamiento de Cajamarca.

Gremios empresariales que en la segunda vuelta manifestaron públicamente su apoyo a la candidata Keiko Fujimori, hija del encarcelado ex presidente Alberto Fujimori (1990-2000), ahora saludan la decisión de Humala de mantener el mismo rumbo económico neoliberal y de elegir ministros “técnicos” y no políticos para asegurar que se siga por ese camino.

El presidente de la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (CONFIEP), Humberto Speziani, declaró a la prensa que “el nuevo gabinete reforzará las expectativas de crecimiento económico del país, se ha hecho un buen cambio, creo que los mercados van a reaccionar bien… El inversionista peruano y el extranjero que invierte en el Perú estará más tranquilo”.

Sin embargo, diversos analistas manifestaron su preocupación por la posible “militarización” del gobierno. Las dos figuras más importantes del Ejecutivo, el presidente y el primer ministro, son ex militares, al igual que el principal asesor de Humala, el coronel en retiro Adrián Villafuerte.

Patricia del Río, en su columna del diario La República, señaló que los cambios ministeriales son producto de “la misma improvisación que parece estar marcando la gestión de Ollanta Humala, la misma falta de coherencia que acompaña a gobernantes que al no tener claro su rol escuchan mil voces y ceden al que grita más fuerte en la oreja”.

Del Río coincide con otras personas que han estado en el entorno de Humala en que “ha sido entrenado para cumplir órdenes sin dudas ni murmuraciones”.

Un periodista que pidió mantener su nombre en reserva dijo a Noticias Aliadas que “Humala es un tipo lábil, que no sabe tomar decisiones porque sólo llegó a teniente coronel y sabe dirigir una tropa, pero no llegó al Estado Mayor, donde sí se toman decisiones. Quienes deciden en su entorno son su esposa Nadine Heredia, en primer lugar, Villafuerte y ahora Valdés”.


20 años no es nada
Al analista político Augusto Álvarez Rodrich, también columnista de La República, le llamaron la atención las coincidencias entre 1991, el año previo al autogolpe de Fujimori el 5 de abril de 1992, y el 2011: “Un régimen que nace con improvisación; cambio del libreto estatista de la campaña por el pro inversión en el poder; izquierdistas en el gabinete inicial; su pronto despido; su reemplazo por tecnócratas; expresiones para hacer sentir ‘el principio de autoridad’; distanciamiento de los partidos; y búsqueda del mundo militar como árbol para tomar sombra”.

Lo que queda claro, como dijo a Noticias Aliadas el ex viceministro de Gestión Ambiental del Ministerio del Ambiente, José de Echave, “estamos en una nueva etapa política, un momento de giro muy complicado”.

El historiador Nelson Manrique escribió que “la caída del gabinete Lerner constituye un punto de inflexión que hasta aquí parece apuntar a un viraje a la derecha en toda la línea”.

“Lo vivido en estos días deja un mal sabor en la boca de que estamos asistiendo a la reposición de una mala obra cuyo guión ya conocemos: quienes detentan el poder económico pierden las elecciones, pero invariablemente terminan gobernando. Sólo mirar quiénes aplauden el viraje de Ollanta Humala debiera ser suficiente para saber hacia dónde se dirige el gobierno”, manifestó.

Así las cosas, no es difícil prever la agudización de los conflictos sociales —más de 200 actualmente según la Defensoría del Pueblo— al no haber cumplido Humala con las expectativas de quienes votaron por él y la tendencia a resolverlos con “mano dura”.
—Noticias Aliadas.


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Protestas contra proyecto minero Conga, que hará desaparecer cuatro lagunas, precipitó caída de gabinete. (Foto: CONACAMI)
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