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CUBA
EEUU puso fin a beneficios migratorios a cubanos
Noticias Aliadas
06/02/2017
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Expresidente estadounidense Barack Obama eliminó la política de “pies secos, pies mojados” que amparaba a migrantes cubanos.

Diferentes países empezaron a repatriar a migrantes cubanos que intentaban ingresar a EEUU luego que el presidente Barack Obama (2009-2017) pusiera fin el 12 de enero —ocho días antes que concluyera su mandato— a los beneficios migratorios que desde la década de 1960 gozaban los cubanos.

Hasta ese día, cualquier ciudadano/a cubano/a que tocaba suelo estadounidense podía permanecer de manera legal y acceder a la residencia, pero a partir de ahora todo nacional de la isla que quiera viajar a EEUU tendrá que tramitar su visa.

“Hoy, EEUU está dando pasos importantes hacia la normalización de las relaciones con Cuba y dar una mayor consistencia a nuestra política migratoria”, dice un comunicado del exmandatario. “El Departamento de Seguridad Interna ha puesto fin a la política llamada ‘pies secos/pies mojados’, que fue implementada hace más de 20 años y que estaba diseñada para una época diferente. Con efecto inmediato, los nacionales cubanos que intenten ingresar a EEUU ilegalmente y que no califiquen para ayuda humanitaria estarán sujetos a ser trasladados, de acuerdo con las leyes estadounidenses y las prioridades para su cumplimiento. Al dar este paso, estamos tratando a la migración cubana de la misma forma que tratamos a la migración de otros países”.

“El gobierno cubano ha aceptado recibir a los nacionales cubanos que serán trasladados, de igual forma como ha aceptado recibir a los migrantes interceptados en el mar”, agrega el comunicado.

La política “pies secos/pies mojados” fue implementada en 1995 durante el gobierno del expresidente Bill Clinton (1993-2001) a raíz de la crisis de los balseros en la que miles de cubanos se lanzaron al mar buscando llegar a las costas estadounidenses, huyendo de la debacle económica en la isla a consecuencia del colapso de la Unión Soviética y el recrudecimiento del embargo de EEUU hacia Cuba. Esta política consistía en que las personas interceptadas en aguas territoriales estadounidenses (pies mojados) no serían admitidas y se les trasladaría a Cuba o un tercer país, mientras que las que lograban pisar la costa (pies secos) podían permanecer en EEUU y acceder a la residencia, de acuerdo con la Ley de Ajuste.

La Ley de Ajuste, que sigue vigente, fue aprobada en 1966 y facilitaba la admisión de cubanos a EEUU como refugiados para vivir y trabajar legalmente. A partir de ahora, solo un año después de haber ingresado a EEUU con visa un/a ciudadano/a cubano/a puede acogerse a la Ley de Ajuste. Para el gobierno cubano, la norma estimula la emigración irregular desde Cuba hacia EEUU, particularmente de profesionales altamente calificados.

El comunicado de Obama también anunció el fin del programa de admisión condicional para profesionales médicos cubanos (Cuban Medical Professional Parole Program) que permitía tratamiento preferencial a personal médico cubano, quienes tampoco podrán solicitar asilo en embajadas y consulados estadounidenses en el mundo.

Miles en el limbo
El gobierno cubano saludó la decisión, la que consideró como “un importante paso en el avance de las relaciones bilaterales”, aunque tuvo que hacer concesiones, incluyendo aceptar el retorno de unos 3,000 cubanos con órdenes de deportación. Entre ellos se encuentran quienes partieron en embarcaciones desde el puerto de Mariel en 1980, tras la toma de la Embajada del Perú por más de 10,000 personas. El entonces presidente Fidel Castro autorizó a exiliados cubanos en Miami que quisieran llevarse a sus familiares que atracaran sus embarcaciones en Mariel.

Entre el 15 de abril y 31 de octubre de 1980, más de 125,000 cubanos abandonaron Cuba, incluidos unos 4,000 reclusos condenados por homicidios y graves delitos. Al no tener familia en EEUU y constatar las autoridades estadounidenses que se trataba de delincuentes, muchos fueron recluidos en cárceles estadounidenses. Aunque fueron liberados con el tiempo, nunca recibieron la residencia ni accedieron a la ciudadanía estadounidense.

Según informes periodísticos, durante la gestión de Obama, alrededor de 370,000 cubanos ingresaron a EEUU. Asimismo, se otorgaron 175,000 visas de no inmigrante. Al 2013, la Oficina de Censos de EEUU calculaba en 2 millones los residentes cubanos y en 8 millones los/as ciudadanos/as estadounidenses de origen cubano.

Quienes han quedado en el limbo con la decisión de Obama son los miles de cubanos que intentaban llegar a EEUU desde otros países. Desde el anuncio de la apertura de relaciones diplomáticas entre Cuba y EEUU en diciembre del 2014, la emigración se aceleró —utilizando nuevas rutas terrestres a través del continente— ante el temor de que se eliminaran los privilegios migratorios, lo que finalmente ocurrió. Mientras que en el 2014 ingresaron a EEUU 25,000 cubanos, en el 2016 la cifra se duplicó.

Esto hizo que varios países latinoamericanos endurecieran sus políticas migratorias para evitar una llegada masiva de migrantes cubanos. El 90% de quienes entraron a EEUU el año pasado lo hicieron cruzando la frontera con México. En noviembre del año pasado se produjo una crisis en Centroamérica luego que Nicaragua impidiera el ingreso a cubanos en ruta hacia EEUU. Unos 8,000 quedaron varados en Panamá y Costa Rica, a lo cual se sumó la decisión de Ecuador de imponer visa a los/as ciudadanos/as cubanos/as. Sólo en el 2016, Panamá recibió 27,000 migrantes cubanos.

Se desconoce el número de ciudadanos/as cubanos/as que se encuentran actualmente inmovilizados en diferentes países de la región. Según la Organización Internacional para las Migraciones, hasta mediados del 2016 el flujo de cubanos entre Panamá y Costa Rica era de 200 diarios. Por su parte, el Instituto Nacional de Migración de México entregó el año pasado oficios de salida a unos 10,000 cubanos para cruzar la frontera hacia EEUU.

La situación podría revertirse si el actual presidente estadounidense Donald Trump —quien juramentó el 20 de enero— opta por dar marcha atrás a la decisión de Obama. Sin embargo, su discurso de mano dura contra la migración no tendría coherencia al permitir el ingreso libre a ciudadanos/as cubanos/as, mientras expulsa a cientos de miles de inmigrantes en situación irregular, tal como lo ofreció tras su elección.

“Lo que vamos a hacer es atrapar a las personas que son criminales y tienen antecedentes criminales, miembros de pandillas, traficantes de drogas, que son muchas personas, probablemente 2 millones, quizá hasta 3 millones, y los vamos a sacar del país o quizá los vamos a encarcelar”, dijo en una entrevista televisiva. —Noticias Aliadas.


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